Tania se lo monta solaLección playera sobre “product placement”

Las calles de Ibiza “downtown” están plagadas de tiendas de ropa que se llenan de turistas por las tarde-noches (de 6 a 12 pm).

Querrían vender más (quién no!) pero la gente prefiere irse de “calitas” y recuperar algo del sueño perdido la noche anterior retozando en la arena.

Así que los tenderos esperan pacientemente a que la gente vuelva a la “city” a pasear y comprar cuando cae el sol.

Tania no tiene trabajo pero tampoco tiene un pelo de tonta. Pretende pasar el verano en la isla blanca para lo que necesita conseguir algún ingreso extra.

No tiene estudios pero tiene imaginación. En el marketing moderno diríamos que Tania tiene facilidad para pensar “out of the box” pero ella ni siquiera sabe que ese término existe, igual le ocurre con otro término que le viene como anillo al dedo: guerrilla marketing.

Una de esas tiendas de ropa es de una amiga de Tania. Es de esas donde venden souvenirs y camisetas para turistas, iguales a otras tantas tiendas en la zona del puerto. Su producto no destaca (no es exclusivo) y su ubicación tampoco es especialmente buena (los clientes han de pasar por delante de 30 tiendas casi idénticas antes de llegar a la suya). Ella hace esfuerzos por promocionarse: saca maniquís a la acera, tiene un buen luminoso, pone llamativos carteles, contrata publicidad en las típicas revistas que se distribuyen gratuitamente en los pubs, abre hasta media noche… pero lo cierto es que su competencia hace exactamente lo mismo y esto, de nuevo, le impide destacar (además de costarle dinero!).

Sin duda agradecería que alguien pudiera ayudarla a aumentar las ventas. Y aquí es donde Tania acude al rescate!

Tania analizó esta situación pero a diferencia de su amiga y dueña de la tienda (demasiado centrada en mejorar su “box“, o sea la tienda y su entorno próximo), Tania decide aplicar una solución diferente e innovadora.

Su iniciativa (y sobre su necesidad!) pueden más que el miedo al fracaso, así que pone en marcha una estrategia para acercar el producto al cliente, promocionarlo de forma novedosa, con un precio atractivo y ver como reacciona la clientela.

Ni corta ni perezosa escoge una selección de los trajes playeros de la tienda de su amiga, los mete en un capazo de mimbre y sube en su scooter con dirección a una cala tranquila.

Nada más llegar se planta en medio de todos y se despelota (cosa que no llama lo más mínimo la atención en el lugar, recordemos que estamos en Ibiza), se enfunda de nuevo en uno de los trajes que ha traído, abre un llamativo parasol japonés y se pasea pizpireta por la calita, posando aquí y allá a lo Claudia Schiffer pero sin fotógrafo, asegurándose de que todos la vemos.

Lo primero que piensas cuando la ves es que la chica debería cambiar de camello, pero antes de que te des cuenta está de nuevo frente a su capazo repitiendo lo que se convierte en un ritual que dura unos 25 minutos: despelote, nuevo traje, parasol al aire, paseito con pose y vuelta a empezar.

Ni que decir tiene que a los 3 minutos tiene a toda la población femenina de la cala (y buena parte de la masculina) pendiente de su performance.

Pero lo verdaderamente importante ocurre en cuanto ella se para junto a su bolsa durante 30 segundos… como moscas a la miel, una legión de relajadas veraneantes se convierten por arte de magia en ansiosas clientas que acuden hasta ella billetera en mano.

“Perdona, cuanto vale el blanco?”

“Son todos a 25 €”

“Puedo ver el que te has puesto el tercero en una talla M?”

“Oye, yo quiero el verde, lo tendrías en una S?”

… y así hasta 12 ventas en menos de 5 minutos !

Problemas de economía sumergida a parte, lo destacable aquí es cómo alguien ha sido capaz de resolver un problema pensando de manera innovadora, fuera del molde establecido, aplicando creatividad, y demostrando que la imaginación al servicio de un objetivo bien definido puede ser más rentable que una inversión publicitaria realizada al azar, o peor todavía, aquella que se hace con el típico criterio “es que mi competencia también lo hace”!

Cuando terminó el curioso desfile privado me acerqué a saludar a Tania, o mejor dicho a felicitarle por su capacidad de analizar un problema y aplicar métodos de publicidad novedosos, por su acertada estrategia de ventas, por su visión para el product placement

Ella me miró raro, como pensando: “vaya tela tío, cambia de camello!”